miércoles, 21 de enero de 2026

ESTE 2026.

 

Aquí, desde Mi Rinconcito quiero contarles que para este Nuevo Año, recién estrenado, no voy ha hacer ningún propósito. ¿Para qué? Si al final pocos son los que llevas a cabo y por una cosa u otra  los vas dejando de lado por otros o acumulando de nuevo a los del siguiente año.




Este año pienso ir navegando por los mares de la vida. Me voy a ir dejando llevar por este 2026.

No dudo de que algo lloraré o sufriré porque siempre toca, aunque espero reír mucho con los míos y disfrutando de esos pequeños momentos de felicidad, ¡mas llenan tanto si estás acompañada por los tuyos!.

Eso sí, le pido a este nuevo año que, si me tiene que poner una “pata”, que no sea encima, si acaso que la la deposite en mi culo y sea para impulsarme hacia adelante, y si puede ser, con algo de cariño.

A ver que me depara el 2026.

A ver que nos depara.

¡Les deseo lo mejor!

martes, 23 de diciembre de 2025

Feliz Navidad y Feliz 2026

 

Desde Mi Rinconcito te deseo una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo.




Que este año 2026 te regale lo siguiente:


 
Que en cada uno de los amaneceres de esos trescientos sesenta y cinco días tengas la ilusión de un nuevo comienzo.






Que estés tan tranquilo que cada noche te sirva para descansar y no para pensar.




              Que no tengas que otear el horizonte en busca de la felicidad porque ya invade tu alma.

Que tengas y recibas tanto amor que tu corazón se desborde.

Que tengas tantas personas que te quieran y a quien querer que siempre tengas alguien para compartir tu dicha.






Que nunca falte una luz que guíe y acompañe tu camino.



¡Feliz Año Nuevo 2026
!




viernes, 14 de noviembre de 2025

A mi WANDA (IN MEMORIAM):

 

Recordatorio abril 2012

Esto es para ti....

Mi dulce compañera y amiga, independiente y a la vez tan dependiente de cariño. 
Mi compañera durante 18 años. 
Mi compañera en los momentos difíciles.

Cuantas veces has estado a mi lado en aquel sillón mientras lloraba en una noche tan oscura
para mí, tanto como tu pelaje.
Cuantas veces te metías entre mis piernas acariciándote tú, si claro tú, como todos los gatos, pero haciéndome sentir que estabas allí y me reconfortabas, de alguna manera.
Cuantas veces acompañabas mi soledad.
Cuantas veces, has dormido a mi lado.
Cuantas veces me he relajado y dormido con tu dulce ronroneo.
Cuantas veces desperté sola contigo a mis pies.
Cuantas veces saliste a recibirme a las escaleras.
Cuantas veces mi única alegría al llegar a casa era tu penetrante mirada.


Cuando llegaste a mi vida apenas te dejabas acariciar. Asustadiza y huidiza, fuiste adaptándote a mí, cogiendo confianza y pronto comenzaste a disfrutar de mis mimos. Cuando tuve a mi hija, me preocupaba que por tu actitud tímida, introvertida y que no aceptaba extraños, la rechazaras; pero para mi sorpresa, la protegías de extraños, dormías en su cuna o bajo ella y la protegías con gruñidos si alguien externo a casa se acercaba a verla. Cuando creció, te dejabas apretar por ella, cosa que no me permitías, ni a mí.

Y ahora amiga mía, en el ocaso de tu vida, te trato de mimar y creo que no es suficiente.
No se hacerte llegar cuanto te quiero y mi agradecimiento. Todo es poco, para tanto que he recibido de ti. 
Parece que ya, con esa intuición que te caracteriza, me sabes acompañada, entiendes que ya tengo con quien compartir mis penas y alegrías. Ya puedo compartir sueños e inquietudes y calmar mis desvelos con alguien más.

Y ahora, y sólo ahora has decidido irte. Has resuelto partir y dejarme. Te has rendido a la vejez.
Compañera, respeto totalmente tu decisión, pero déjame echarte mucho de menos. Permíteme extrañarte a los pies de mi cama. Concédeme añorar tu ronroneo. Autorízame a desear que me sigas acompañando a la cocina al levantarme. Consiénteme a  querer sentir el roce de tu pelo a mis pies.

Ve feliz, mi afable compinche. Llévate contigo este enorme agradecimiento por haber querido, como buena gata, que compartiera mi vida contigo. Por haberme elegido como tu compañera en esta vida. 
Cuando llegues al otro lado, busca a Papi (mi abuelo). Se alegrará de verte. Dile que lo quiero y le echo de menos. Cuídensen mutuamente. Y no se cansen de esperarme, que aunque sabes que estoy criando a mi hija y aún me queda mucho por hacer aquí como es verla crecer, un día iré con ustedes. Y por favor, cuando llegue ese momento, SAL A RECIBIRME A LAS ESCALERAS DEL CIELO.

ADIOS, WANDA, amiga mía.


martes, 11 de marzo de 2025

LA LLUVIA

 

 

    Aún recuerdo cuando me asomaba a ver la lluvia por la ventana.
    El olor a la tierra mojada inundaba mis fosas nasales. Ese olor que galopa en mi mente despertando mis sentidos y transportándome a mi infancia en aquella casa de calles sin asfaltar, donde mi única meta era que saliera el sol para ver el arcoíris flotando en el muelle; paisaje que se divisaba desde la ventana del dormitorio de mis abuelos.
    Observaba a la gente pasar. Algunas personas corrían a guarecerse, otras se cubrían bajo sus paraguas, otras pocas caminaban empapados por el agua. Unos niños se divertían saltando dentro de los charcos y pronto la calle comenzaba a quedarse vacía.
    Rápidamente mi imaginación infantil se evadía para enfrascarse en las gotas de agua que se deslizaban por el cristal.
    La mayoría de las gotas emprendían carreras hasta el final para terminar cayendo en picado hacia el alféizar de la ventana buscando libertad.  Otras morían al final de una estrepitosa caída libre en un suicidio colectivo. Algunas se besaban en su camino con otras, fundiéndose en un romántico baile que las convertía en una mucha mayor adelantando a todas las demás.
    Me quedaba allí ensimismada hasta que tú llegabas a mí. Impregnabas la habitación con la mezcla de loción de afeitado y el jabón que siempre usabas. Yo sabía que estabas allí, percibía que te acercabas sigilosamente, pero esperaba a que depositaras tu mano en mi hombro con ese contacto paternal que tanto me reconfortaba.
            —¿Qué haces, negrilla? ¡Vamos a almorzar!
    Y ahí que iba yo.
 


 Hoy está lloviendo. Vuelvo a observar la lluvia por la ventana. Me reencuentro con las gotas, pero sin la visión infantil de entonces. Contemplo a las personas que pasan en la calle. De nuevo unos corren para cobijarse en portales o bajo los balcones.

 Algunos se cubren con sus paraguas, otros pocos caminan empapados por el agua. Un grupo de niños se divierten chapoteando en los charcos. Las gotas hacen su danza en los cristales de la ventana. Nada parece haber cambiado con los años, sólo hay una diferencia: tú no vienes a buscarme. Ya no acaricias mi hombro, ni me indicas que vayamos a comer, no impregnas la habitación con tu olor.

    
        Hoy hay una diferencia. ¡Hoy te extraño tanto!
 

martes, 4 de marzo de 2025

¿SI TE QUISE?

 
    ¿Y tú me preguntas si te quise?
    Te atreves a preguntarme, ¿si alguna vez te quise?
    Yo te contesto:
    Te ayudé a hundirme.
    Colaboré para que me rompieras el alma en mil pedazos.
    Te facilité para que dejaras cicatrices profundas en mi corazón. 
    Permití que te llevaras mi amor propio.
    Te autoricé a pisar mi autoestima,  a dejarme sin un ápice de orgullo.
    Y aún así, te permites dudar si te quise.







martes, 31 de diciembre de 2024

BIENVENIDO 2025

    Querido año 2024:
    Ya en tu ocaso, te doy las gracias. Agradeciendo también a las personas que quieren seguir en mi vida este nuevo año; y a los que no, gracias también por lo aportado.
    Me diste algún palo, mas me dejaste levantar.
    Me enseñaste muchas lecciones, creo que ya aprendidas.

    También, me enviaste fabulosas alegrías.
    Ahora voy en busca de la llave
  

para abrir de par en par la puerta y dejar entrar el nuevo año.






    Aquí estoy 2025, 






recibiéndote con los brazos abiertos y el corazón henchido de felicidad, 



preparada para ver nuevos amaneceres y atardeceres, 
con las alas abiertas para levantar el vuelo,

 




y dispuesta, ante todo, a seguir caminando,


 Espero no me pongas muchos obstáculos en el camino esta vez.


Feliz Año Nuevo para todos con mis mejores deseos.

































viernes, 9 de agosto de 2024

ME GUSTAN LAS PERSONAS RARAS







Me gustan...

Las personas raras:
Las ovejas negras, ¡son tan especiales, tan distintas!
Las brujas en vez de las princesas; son independientes, fuertes, cargadas de emociones, creativas, etc.
El malo de la película, siempre tiene más registros interpretativos.
Los patitos feos, pero inteligentes.
Los que se buscan así mismos, en lugar de buscar a otros.
Los excéntricos y los solitarios, si comparten su tiempo contigo, da por hecho que vales la pena.
Los que se reservan su opinión mientras no se la pidas.
Los que ayudan y aportan, pero sin alardear, ni pregonarlo.
Los que se olvidan de que una vez te hicieron un favor.
Los que te dicen todo a la cara, aunque jorobe; eso sí, siempre con respeto.
Los que tenían razón, pero nunca dicen "te lo dije".
Los que se quedan en silencio, sólo acompañando, sin hablar cuando tu dolor es interno, profundo y psíquico.
Los que no suelen llamar, pero están ahí, cuando los necesitas.
Esas personas raras, esas me gustan.