martes, 22 de noviembre de 2022

 

FIRMA DE LIBROS EN LA CASA DEL LIBRO EN GRAN CANARIA.

 

Quiero contarles a todos mi experiencia, una vez más, firmando libros.  Esta vez ha sido en mi tierra el día 19 de noviembre de 2022. Fue un día cargado de sorpresas. Personas que no conocía, se acercaron con sus libros para que se los firmara. Algunos de mis amigos tuvieron la amabilidad de llevarme: cafés, cruasanes y bocadillos… para que pasara el día. Me trasladaron su enorme cariño y sus deseos de que fuera un día exitoso. A todos ellos muchísimas gracias por hacerme sentir querida. Así mismo, pasaron diversas personas de mi entorno laboral, dejando aparcadas sus obligaciones familiares, simplemente para saludarme y desearme suerte. Quisiera destacar el comentario de uno de ellos:
     —Vine a saludarte y me voy corriendo que mi familia me espera, pero no quería dejar de venir a verte.
    También acudieron amigas que, a pesar de mantener el contacto telefónico, no veía en persona hace años y todas con mis libros en mano, esperando mi firma.
    ¡Qué afortunada soy! Estoy en deuda con todos ustedes.
   Respecto al personal laboral de la librería, también les doy mi reconocimiento como excelentes profesionales, fueron encantadores, atentos y amables, tanto conmigo como con los lectores que por allí pasaron.



    Por supuesto, agradecer a todos aquellos aficionados a la lectura a los que abordé en la librería “rogándoles” que leyeran la sinopsis y, amablemente lo hicieron, escuchando mis comentarios e indicaciones sobre mi libro.
    Claro que hubo de todo, pero abundó la cortesía y simpatía de la mayoría de cuantos entraron en el local y con eso me quedo.
    Si me lo permiten contaré los más relevantes, al menos para mí:
    Para comenzar, el Canarias 7, un periódico local, publicó una entrevista de mí; debo expresar mi agradecimiento a Victoriano, de la sección de cultura de dicho periódico, que siempre me ha regalado su amable atención… pues bien, una lectora que leyó mi entrevista acudió a verme, libro en mano, para que se lo dedicara, trasladándome que le había enganchado a la primera y que por ello había encargado mi primer libro “Al estilo de Oficial y Caballero”. Aseguró que en cuanto saliera al mercado la segunda parte de “Ruégamelo” se pondría en cola para comprarlo.
    Otra clienta de la librería me indicó que no era su tipo de lectura, pero tras leer la contraportada y tener una corta conversación conmigo, se lo llevó como regalo de navidad para su madre.
    No mucho después, entran en el local una pareja con una preciosa bebé con unos ojos más grandes que sus pies y una amplia sonrisa disfrutando de su paseo. Llamo la atención de la pareja. Ella lee la sinopsis y me comenta señalando a su pequeña:
    —Lo siento, venimos por un regalo, pero yo no dispongo de tiempo ni para mí.
    —No te preocupes, claro que lo entiendo. Tengo dos. Disfrútala ahora porque tienen la fea costumbre de crecer muy rápido; y no te desesperes ya dispondrás de tiempo. Cuando los míos eran pequeños, a veces no me daba ni un momento para peinarme.
     La joven madre me sonríe y sigue al interior observando las estanterías con los libros expuestos. Observo a la pareja al fondo charlando.  Ambos me miran y me sonríen de nuevo. Ella vuelve hacia mí  y me dice susurrando como si fuera nuestro secreto:
    —Mi marido me ha prometido comprármelo y hacerse cargo de la niña todas las tardes para que yo lo pueda leer. Me lo llevo.
      Decido hacer una dedicatoria a nombre de ella, pero haciendo alusión al consenso de su esposo y a la pasión que espero de ambos. Esa deferencia de él hubiera sido digna del personaje de mi protagonista, Gerardo.
    Ella lee la dedicatoria y confiesa.
    —Creo que la dedicatoria también le va a gustar a mi marido.
     Yo le guiño un ojo.
    Más tarde, entra otra pareja; me acerco y entablamos una cordial charla, ella muy agradable se queda hablando conmigo, mientras él va a comprar un libro, ya planificado. Le hablo de mis libros, un poco de mí. Y ella decide encargar en la propia librería mi primer libro “Al Estilo de Oficial y Caballero” indicándome de que es más propio de su tipo de lectura, pidiéndome que se lo firme cuando llegue y acordando que pasaré a dejarlo listo para ella.




   Y para terminar este relato propio de mi vivencia, al final de la tarde entra una pareja de ancianos, calculé a ojo que debían superar con creces los setenta. Ambos me miran y regalan cordiales sonrisas. Yo hago lo propio y doy las buenas tardes. Noté que observaron la portada de mi libro.
    He de decir que, tras la experiencia del día con personas no mucho mayores que yo, que rechazaban leer la sinopsis de mi libro en cuanto veían la insinuante portada; decidí no ofrecerles mi libro a la pareja recién llegada. No por prejuicio, sino por ese decoro de ser rechazada o juzgada por alguien que te genera respeto.
   Tomaron en sus manos varios libros de distintas estanterías. Observaron y leyeron las contraportadas de diversos libros. Me miraron en varias ocasiones. Se acercaron a la mesa donde yo me encontraba. Me puse de pie respetuosamente dedicándoles otra sonrisa. Agarraron mi libro y ella se puso las gafas. Leyeron el resumen y  lo hojearon. Se miraron de manera cómplice, con esa complicidad en la que no hace falta hablar y que solo se consigue con años de conocimiento del uno del otro. Volvieron a colocar el libro en su lugar.
     Me atreví a hablarles:
     —Soy la autora.
     —¡Ah! ¿eres de aquí. —Preguntó el caballero.
     —Sí, señor.
      Y nos enfrascamos los tres en una larga charla.
    Salió a relucir mi otro libro, mi blog, mi familia. Tras notar el acento de ella, le pregunté si era gallega.
    —Sí, de Pontevedra. — Contestó.
    Inmediatamente cambiamos impresiones sobre Galicia, le expliqué lo más que me había gustado a mí en los dos viajes que he realizado a su tierra. Él intervino en la conversación contándome que había sido criado entre La Palma y Fuerteventura, que su padre intentando darle una vida mejor lo envió a Gran Canaria a estudiar, y donde hasta la fecha de hoy había afincado su residencia. Añadió que había viajado por todo el mundo y tras nombrar mi primer libro, me contó con todo lujo de detalles que había visitado Escocia y lo que le había impactado de ella.   Entre más hablábamos, más me maravillaba la encantadora pareja, hasta tal punto de no poner atención a las personas que continuaban entrando para no perder la charla con ellos. Lástima que no les pedí un teléfono de contacto. Son de esas personas que sonríen y llenan la estancia de luz, de esos seres que te gustaría tener en tu vida, ya que la enriquecen simplemente contando sus vivencias. Son de esa gente que, aunque la vida les haya dado algún revés, se aferran a todo lo positivo, se agarran a continuar siendo lo más felices posible.
    —Pues… nos vamos a llevar tu libro. —Se vuelve a mirar con complicidad a su esposa y añade. —Nos ha enganchado la sinopsis.
    Se lo dediqué a los dos con mis deseos de que no cambiaran y continuaran siendo tan encantadores.  No pude evitar despedirme dándoles un abrazo.
    Me quedó pena no haberme realizado una foto con ellos. Espero volver a encontrarlos pronto. Ahora eso sí, les deseo desde mi corazón una larga, plácida y feliz vida juntos.
       Por último, pero no menos importante, extiendo mi agradecimiento para la Editorial Pluma de Sueños y cómo no a Lucía Medina de la distribuidora AZETA que me aguanta cada duda o aclaración que le solicito. Un abrazo a ambos.
 
FIN